La cabeza y el corazón entran constantemente en conflicto, no solo en cuestiones sentimentales si no también en cuestión de ideales y lo que se hace en aras de perseguirlos.
Gran movilización y disgusto entre vecinos que algunos de ellos no recogieran las cacas de sus mascotas, y con razón! Esto, escaló hasta el grado de que algun maniatico amenazara con efectuar un movimiento de envenenamiento masivo, amenaza no oficial, pero no por ello no de tomarse a la ligera. De allí que através del grupo canino, del que formo parte, se organizara algún trabajo comunitario.
Pues bueno, la actividad se centraba enrecoger “popos” y de pasada repartimos volantitos de concientización y bolsitas para aquellos dieños olvidadizos. Creanme todo completamente altruista, estabamos en un vecindario donde no vivimos nosotros ni nuestras familias, todo es por mero amor a las mascotas.
Dimos algunas vueltas, y al llegar a la entrada del parque vimos, con felicidad, que no eramos los únicos realizando labor, habían grupos difundiendo cada quien su mensaje en favor de las mascotas y la convivencia. Pero el enfoque fué lo que dió al traste con el fin.
Algunos grupos defendían la “libertad” de los animales a andar SIN correa, mientras el otro grupo se basaba en las leyes de convivencia para fundamentar sus ideas, donde claramente dice que las mascotas hay que pasearlas CON correa. Como ven ya estamos en ideas confrontadas. Nosotros por nuestra parte, no nos importa como venga el animalito mientras que el dueño levante los escrementos que deja su mascota, pero entramos en conflicto con gente que nos decia cosas como ”pero les falta decir que también los indigentes levantes sus excrementos”… Verídico!
Pero allí es cuando todos los grupos desvirtuamos el mensaje. Primeramente con la división, y peor, la confrontación entre todos, y esto solo porque no se coincide en el enfoque, aunque si en el fin.
Segundo, ese afán de protagonísmo, esa actitud que veo en los activistas que parecen tener una actitud de: “si no soy yo el que lleva el mensaje entonces no se lleva!”, de verdad, que importa quien sea el mensajero si el mensaje llega; si la meta se cumple.
Y tercero, esa falta de politica y de intención de negociación (que incluye ceder!). Esa agresión sistemática ante la divergencia, y no solo en acciones si no también en actitud. Lo viví cuando algun activísta se expresaba acerca de su indignación ante la amenaza de envenenamiento y lo ponía en contraste con los niños que corren en bicicleta, que presentan un peligro para transeúntes de cualquier edad. Pero lo hacía en una manera retadora, en voz alta, casí dirigiendose a las personas que pasaban con sus niños (y perros). De verdad, eso no suma, de hecho: resta. Es cuestión de ponerse en los zapatos del otro. esa actitud no crea simpatía si no de crear una divergencia adicional.
Por supuesto todo esto es mi punto de vista, lo que aqui relato es únicamente eso. Así mismo una confesión de porque me reprimo a llevar mas a menudo este tipo de actividades, porque me doy cuenta de que el problema no son las mascotas, y lo llevo mas allá, no es la economía, no es el gobierno, es la falta de tolerancia.


Totalmente de acuerdo!
Gracias por escribir lo que vivimos el día de ayer!
Saludos